Fue muy divertido este proceso de pintar a GERMÁN, desde experimentar con el temple por segunda vez en una obra, hasta experimentar mis emociones así como también las de los otros. Tengo que confesarte que cuando comencé a ponerle el óleo con el temple me enoje mucho, mucho, que tanto pues bueno un chingo y estuve apunto de destruir la obra, la cuestión fue que la mancha de la primera mano quedó muy chida, para mi opinión, y por seguir haciendo lo que tenía pensado la mancha inicial desapareció, esto me pasa por permitir a mi yo chiquito que decida, y pues esto me llevo a decirme que tengo que aprender a escucharme más, a entenderme y tomar en cuenta a mi yo grandote (el subconsciente) antes que a los demás. Y Te cuento un secreto, al final de todo la obra quedó super chingona es una de mis favoritas de esta serie de los adultos mayores. Lo mejor de lo mejor es que Fernanda la hija de Germán describió a su papá en el color azul, y después de describirlo le enseñe una foto de esta pintura y me quede super sorprendido de mi  yo grandote que tiene el poder para empatizar con lo más interior de las personas.